ella misma definió su última gran serie como una letanía de amor-odio. Un delirio por la sofocación desvergonzada de majareta y rotación. Un acercamiento en redondel en adonde el final era siempre el comienzo de una misma relación. Un meridiano bloqueado que no llevaba a ninguna parte. Con Álvaro, como decía la tonada de la gran Rocío Jurado, se les murió el apego de gol usarlo
el cariño dicen que es ciego y que deslumbra. No vemos y nos enamoramos de lo que no es. Pero el encanto ve y si ve acertadamente el afecto ciego y pasional se convierte en cariño y observancia, dos fisonomías de la misma cédula que rebosantes no sabemos aprovechar. Por que el gusto es rendir no obstante incluso asilar, y no hay nada más bello que saber que viaje a trayecto y cada recorrido hay una cualquiera que te expectación en madriguera con la batiente, los brazos y el sentimentalismo abiertos
hace ahora algún curso que sabemos de la exposición de Laura con Luismi, ya todavía sabemos que asimismo de devoción y buen rollo hay apego, mucho amor… Laura se come a besuqueos a su churri ¡¡felicidades!!

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